La actividad económica principal torlengüina es el cultivo de cereales: cebada y trigo principalmente. También posee extensiones de cultivo de leguminosas y girasol muy importantes. Antiguamente, Torlengua poseía en gran parte de su término unas grandes extensiones de viñas de una uva excelente y un vino de primera calidad. Hoy día, los viñedos se reducen al consumo familiar y en muy pocos casos. Los aportes hídricos del río Nágima y sus acequias permiten el cultivo de pequeñas y grandes huertas de propiedad particular, de hecho, aún se pueden observar algunos de los muchos arboles frutales que habían en la Vega de Torlengua, y que aportaba el toque característico del olor a manzano u otro frutal que desprendía a su paso por este enclave. La ganadería lanar y porcina ocupa a parte de la población. La apicultura es otro de los oficios practicados en Torlengua. Los colmenares son de estilo moderno (colmenas) y antiguo (colmenares, con sus respectivos hornos) que se divisan como puntos blancos en lugares estratégicos.
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