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Torlengua
Cancionero Popular

En este apartado se hace referencia a las canciones que cantan los habitantes de dicha localidad como el "Rosario a María" que se canta el día de la Virgen del Pilar en dicho Rosario para despertar a las gentes de la localidad a las 7 de la mañana para que acudan al Rosario de la Aurora. También está la famosa "Albada a los recién casados", que se canta a los que han pasado la Vicaría ese año, teniendo varios aspectos curiosos que se refieren a sanciones ya nombradas en el apartado de "Fiestas y tradiciones", y también se nombra "La Pasión de Jesús" que se canta el día de la Pasión de Cristo en Semana Santa.

Rosario a María

Campana de la "Novia de las Vicarías" llamada Santa Ana.

1. San Francisco se perdió una tarde
su padre y su madre lo van a buscar
lo encontraron el Santo Domingo
contando las almas que al Rosario van.

HERMANOS, venid. Devotos llegad.
A rezar el Rosario a María
si el reino del cielo quereis alcanzar.

2. Un devoto por ir al Rosario
por una ventana se quiso arrojar,
y María la aurora le dijo:
Detente, devoto, por la puerta sal.

HERMANOS, venid. Devotos llegad.
A rezar el Rosario a María
si el reino del cielo quereis alcanzar.

3. El devoto que más madrugare
a coger las rosas del santo rosal
ganará una corona de gloria,
María la Aurora bordándola está.

HERMANOS, venid. Devotos llegad.
A rezar el Rosario a María
si el reino del cielo quereis alcanzar.

4. El demonio te tiene agarrado
los pies a la cama con gran suavidad.
No dejes de venir al Rosario,
Por la perecilla de no madrugar.

HERMANOS, venid. Devotos llegad.
A rezar el Rosario a María
si el reino del cielo quereis alcanzar.

5. Los faroles ya están encendidos
por falta de gente no pueden salir.
Bajad, angelitos de los cielos,
que los de la tierra no pueden venir.

HERMANOS, venid. Devotos llegad.
A rezar el Rosario a María
si el reino del cielo quereis alcanzar.


6. Es María la caña de trigo
San José la espiga y el Niño la flor,
y el Espíritu Santo es el grano
que allí está metido por obra de amor.

HERMANOS, venid. Devotos llegad.
A rezar el Rosario a María
si el reino del cielo quereis alcanzar.

La Pasión de Jesús

Es la Pasión de Jesús
un reloj de gracia y vida
reloj y despertador
que a gemir y asar con vida.

Oye pues, oye sus horas
y en todas di agradecido:
¿Qué os daré mi Jesús
por haberme redimido?

Vuestro reloj Jesús mío,
devoto quiero escuchar
y en cada hora cantar
lo que por mí habéis sufrido.

Cuando a las siete os veo
humilde los pies a lavar:
¿Cómo si no estoy muy limpio
me atreveré a comulgar?

A las ocho instituiste
la cena de vuestro altar
y en ella Señor nos diste
cuanto nos podías dar.

A las nueve el gran mandato
de caridad renováis.
Que habiendo amado a los tuyos
hasta el fin Jesús amáis.

Llegan las diez y en el huerto
oráis al padre postrado:
hacad, mi Jesús amado,
que yo pida con acierto.

Sudando sangre a las once
os contemplo en agonía
¿Cómo es posible mi Dios
no agonice la alma mía?

A las doce de la noche
os pende la turba armado
y luego en casa de Anás
recibes la bofetada.

Ala una de blasfemo
limpio de Caifas os nota
y enseguida contra vos
la chusma vil se alborota.

A las dos falsos testigos
acusan vuestra inocencia
¡Qué impetud y qué descaro!
¡Qué indignidad que insolencia!

A las tres os encarnecen
e insultan unos villanos
que con sus sacrílegas manos
os dan lo que ellos merecen.

¡Qué dolor cuando a las cuatro
os niega caburde Pedro!
Mas vos Jesús me miráis
y el reconoce su hierro.

Las cinco son y se junta
el concilio malignante
que dice: Muera Jesús
muera en la cruz al instante.

A las seis presentado
ante Pilatos el juez
y el os publica inocente
hasta por tercera vez.

A las siete por Pilatos
a Herodes sois remitido
como seductor tratado
y como loco vestido.

A las ocho ya otra vez
preso a Pilato volviste
y entonces a Barrabás
pospuesto Jesús os viste.

A las nueve seis verdugos
os azotan inhumanos
y para ello a una columna
os atan de pies y manos.

A las diez duras espinas
coronan vuestra cabeza
espinas que en vuestras sienes
clavan con toda fiereza.

Cuando a las once os cargan
una cruz de enorme peso
entonces veo mi Dios
cuanto pesan mis excesos.

A las doce entre ladrones
Jesús os veo clavada
y se alienta mi esperanza
viendo al uno perdonado.

A la una y encomiendas
Juan, tu querida madre
y luego pides perdón
por nosotros a tu padre.

A las dos otra vez hablas
sediento como Ismael
y al punto os mortifican
con el vinagre y la hiel.

A las tres a gritos dices
y en esta dado concluido,
mueres y lloras tu muerte
todo el mundo estremecido.

A las cuatro una lanzada
penetra vuestro costado
por él corre sangre y agua
para lavar mi pecado.

A las cinco de la cruz
os bajan hombres piadosos
y en los brazos de tu madre
os adoran religiosos.

A las seis con gran piedad
presente también María
entierran vuestro cadáver
y en ella queda en agonía.

Triste madre de mi Dios
sola, viuda sin consuelo
que no que pueda yo
llorad ángeles del cielo.

El reloj se ha concluido
sólo resta pecador
que despierta a sus golpes
y adores al redentor.

Albada a los Recién Casados

Las buenas noches les damos
a los que hay en esta casa,
que nos conceden permiso
para cantarles la albada.

Hoy la Iglesia os ha sellado
con la bandera Sagrada,
con el escudo y las armas
de la Virgen soberana.

Hoy a los dos vuestros padres
bendición os han echado,
delante de vuestros tíos
primos parientes y hermanos.

Con grande acompañamiento
a la Iglesia habéis llegado,
a recibir con cariño
el matrimonio sagrado.

Allí salió a recibiros
aquel ministro sagrado,
con el manual y la cruz
y la estola en la otra mano.

Lo primero que os pregunta
aquél ministro de Dios,
si tenéis alguna cosa
a solas entre los dos.

Y con voz muy humilde
respondéis: no señor,
lo mismo dijo a la gente
que allí presente se halló.

Segunda vez os pregunta
aquél ministro sagrado,
si os queréis como esposos
y por amables casados.

Respondisteis: si señor
si queremos y otorgamos,
y a este tiempo el padrino
las arras os ha entregado.

Al tiempo de recibirlas
quedasteis aprisionados,
entre grillos y cadenas
calabozos y candados.

Los anillos son los grillos
las arras son las cadenas
la justicia es la humildad
y el candado la obediencia.

Disteis la mano derecha
a aquél ministro de Dios,
y aquél ministro de Cristo
con gusto la recibió.

Subisteis la Iglesia arriba
y en la grada os dejó,
y aquél ministro de Dios
en la sacristía entró.

Y salió revestido
y en el altar se postró,
para decirnos la misa
o el sacrificio de Dios.

Oisteis la misa atentos
con agrado y atención,
y al tiempo de tocar a Santus
os levantasteis los dos,
y fuisteis a arrodillaros
al pie del altar Mayor.

A este tiempo el padrino
a la mesa se acercó,
y aquella sagrada banda
a los dos os la cruzó.

De los siete sacramentos
que hay en la Iglesia sagrada,
habéis recibido tres
hoy día por la mañana.

El primero penitencia
el segundo comunión,
el tercero matrimonio
sea por servir a Dios.

Con las palabras divinas
que el sacerdote os ha dicho,
que os améis el uno al otro
como la Iglesia amó a Cristo.

Con la palabra divina
que el sacerdote os ha dicho,
que os améis el uno al otro
con amor y con agrado.

Educar vuestra familia
si llegáis a tener,
que es un deber sagrado
de marido y de mujer.

Al padrino y a la madrina
les debéis de dar las gracias,
que os han puesto en camino
de la Buena Venturanza.

Y también a vuestros padres
las gracias debéis dar,
que os han criado mancebos
os han llevado a casar.

Para remate de todo
la enhorabuena os damos,
sea por servir a Dios
sea por muchos años.

A los que hay en esta casa
la Virgen les acompañe,
y a nosotros Dios del cielo
porque estamos en la calle.


(c) Luis Matías Agreda Toro 2002 - 2003