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Torlengua
Rutas

Ruta del Valle del Río Nágima

La ruta del valle del río Nágima discurre por todo el término de Torlengua, partiendo desde la entrada de la localidad, y llegando finalmente a la plaza Mayor de la misma. La jornada de esta ruta puede estar partida en dos zonas. Una parte de ella discurriría por una zona mayoritariamente de efecto natural, con influencias históricas, pero no recibiendo esta categoría por ser la otra zona la más intrépida y misteriosa en su paso por la historia.
Son jornadas de larga duración temporal, y para realizarlas es adecuado un día templado, en el cual no haga ni mucho calor ni mucho frío. El hecho de esta recomendación es que hay que evitar muchos desniveles bastante agudos, y es un recorrido muy largo. De hecho, puede llegar a ocupar a un paso normal un tiempo medio de dos horas por zona.
La visita guiada del término municipal de Torlengua discurre partiendo desde la entrada de la misma localidad caminando por el camino del molino de Mejíbar que empieza en la misma entrada del pueblo, es el adyacente a la carretera, y lleva al paraje del Batán o al lugar ya nombrado. Por este camino se llega al molino, desde donde se puede partir también. En su camino se observa la Vega de Torlengua, que siempre solía estar cultivada de remolacha y frutales, pero con el paso del tiempo, sólo se cultivan cereales y el girasol, aunque destacan múltiples frutales. El molino de Mejíbar está a la altura del kilómetro 12 de la carretera SO-340, y está antes de llegar a la localidad de Torlengua viniendo de Serón de Nágima. Desde aquí se sigue cruzando la carretera y siguiendo por el camino que sale enfrente y que divide los términos municipales de Torlengua y Serón de Nágima. Este camino conduce al denominado paraje del Hospital. Siguiendo ese camino hasta el final se llega a otro empalme de caminos, en el cual se entrecruza con el camino histórico que unía Serón de Nágima con Cañamaque. Tomando éste por la izquierda se sigue hasta llegar a un desnivel que sube a un colmenar muy típico de la zona, el cuál sería posible visitar con la visita guiada. Ya bajando del famoso mirador del término, se sube al histórico alto de la Cueva, donde según la leyenda se hospedaron los musulmanes en su conquista de la Península, y hasta hace unos años, se transmitía de generación en generación la apariencia de una monja por las noches que bajaba a coger agua al molino desde donde partimos.
Dejando la leyenda a un lado, llegamos a la cima de este cerro, desde el cual vemos una gran panorámica casi mayor que la del emplazamiento anterior. Al bajar de ese lugar, volvemos al camino que nos conduce a Cañamaque, por donde seguimos dejando a un lado de éste unas colmenas y un poco más adelante y a la izquierda, otro camino denominado como el "Camino real a Maján", ya que por allí pasó Alfonso VI y más tarde Alfonso VII en su recorrido por estas tierras en el siglo XI y XII, en tiempos de Reconquista. Tomamos este camino pero hacia la derecha, que prácticamente no se distingue el camino, pero que siguiendo este itinerario se llega a la piedra de "Quebracantos", en la cual se pueden tirar, como su nombre indica, unos cantos o piedras, y es casi seguro que éstas se romperán o quebrarán al tomar contacto con esta formación granítica. Ya abandonando este lugar, nos vamos por la ladera derecha por el camino que hemos tomado. Al llegar un poco más arriba del empalme de caminos, observamos en unas rocas los huecos de erosión que ha hecho el agua, pareciendo nidos de alguna ave. Siguiendo por el camino en sentido de la cuesta, llegamos al puerto de montaña "Mojón de Cañamaque", desde el cual se divisan las localidades de Serón de Nágima, Torlengua y Cañamaque, además de poder divisar perfectamente como en los otros miradores, el Moncayo y el parque eólico de Borobia y Ólvega. Así pues, también se pueden divisar las serranías de Sigüenza.
Colmenar de "La Cueva". Vista desde la senda de acceso.
Ya bajando de nuevo la cuesta, seguimos el único camino a la derecha que no hemos tomado, que nos conducirá hacia la localidad a la que queremos llegar, pasando por una plantación de almendros a la derecha y dos colmenares (uno hundido y el otro en pie) a la izquierda. Llegando a lo que era la "Cuesta de los Viejos", que con la remodelación de la plataforma y firme de la carretera comarcal, ha cambiado moderadamente con el camino de la Cueva o real a Maján. Seguimos por la carretera local recientemente arreglada, por la cual seguimos hasta subir por el lateral izquierdo al cerro de "la Mesta", en el cual hubo un antiguo emplazamiento del Eneolítico Bronce, donde se pueden observar pequeñas excavaciones de los intentos por recuperar la zona. Es visible parte de la antigua muralla que rodeaba el poblado, muy destruida por las continuas repoblaciones forestales con maquinaria pesada que se han estado haciendo en los últimos años.
Bajamos de este lugar por el camino para maquinaria que conecta con la carretera entre la acequia del molino de Mejíbar y el busto de San Isidro, que mira hacia la dehesa del Prado de Torlengua. Aquí está el límite entre la zona natural y la histórica. Para seguir por la histórica, que es la más completa en cuanto a los dos ámbitos, se sigue por la carretera en dirección al puente del río Nágima, pero antes de cruzarlo, nos desviamos por la salida que hay a la derecha, que nos conduce hacia la dehesa del Prado de Torlengua, o bajando por otro camino que sale a la izquierda, al paseo natural del río Nágima, que nos conducirá a la Granja de Cántabos.
Yendo por el lateral izquierdo, nos vemos obligados a cruzar al otro lateral del río para mejor tránsito. Bajamos todo recto hasta que observamos a nuestra derecha la bajada de un barranco llamado Facioso, donde se dice que estuvo emplazado Cántabos en algunas teorías. Antes de llegar a éste lugar, hemos dejado un salto en la acequia de los molinos de los Frailes, donde hemos podido observar una presa de altura considerable.
Un poco más abajo del barranco del Facioso, nos encontramos otra vertiente árida, llamada barranco de las Canalejas que siguiendo por ella hasta el cruce con el segundo camino, y en parte el corte considerable que éste le hace, llegamos al yacimiento óseo del Camino de los Charcos, en el cual se sospecha que anteriormente haya habido un cementerio, ya que en época de tormentas se observan las formas de las tumbas dibujadas en las fincas cercanas al lugar.
Para seguir, vamos a unirnos al camino que baja en línea recta paralelo al río, que es la calzada o vía romana que cruzaba antiguamente el término municipal. Por aquí llegamos al embalse de repartición de aguas para el río Nágima y el embalse de las Vicarías, desde el cual observamos las ruinas y la torre de lo que fue hace nueve siglos el monasterio cisterciense de Cántabos, que a los diecinueve años de su construcción, fue trasladado a Santa María de Huerta por escasez de agua. En él podemos observar las distintas dependencias que tenía como la bodega y a la vez salida de emergencia, que es posible que desembocara en el barranco del Facioso. En la torre se puede observar el hueco que tenía la campana y la entrada para las escaleras. También se divisa el claustro que éste tenía. Su estado de conservación es nulo, y esto se debe a que sufrió un desmonte casi completo para transportar todas las piedras talladas que éste contenía a Santa María de Huerta, de hecho, el Domus conversorum o refectorio de los conversos de ese monasterio está construido en parte con piedras procedentes del antiguo emplazamiento en Cántabos.
Abandonando este lugar, volvemos por la calzada romana, y tras pasar un desnivel importante de un barranco subimos por el siguiente camino saliente por la derecha, donde llegamos a los restos óseos de los Charcos. Volviendo a la calzada, llegamos hasta los molinos de los frailes, que actualmente están en ruinas. Pasando las huertas familiares que hay en la denominada Vegatilla, llegamos de nuevo a la carretera local, por la cual nos dirigiremos hacia la localidad, donde visitaremos la ermita de la Virgen del Pilar donde también divisaremos todo lo que hemos recorrido. Y ya terminando, acabamos en la Iglesia parroquial de Santiago Apóstol donde acabaremos nuestra visita. Al salir de aquí se puede pasar un rato en la plaza mayor, que está perfectamente equipada con su ayuntamiento y el polideportivo municipal de reciente construcción, o si se prefiere, en el TeleClub donde se puede tomar algo. La ruta de esta guía termina en la entrada de la localidad.

Se están confeccionando nuevas rutas.

(c) Luis Matías Agreda Toro 2002 - 2003